La Venganza Es Un Plato Que Se Come Frío
Mis piernas se movían a velocidades inconcebibles mientras escapaba por entre los surcos mal trazados de las milpas terregosas, mi corazón saltaba en mi pecho como un gato atrapado en un guacal de madera al tiempo que 10 hijos de su puta madre me perseguían y tiraban piedras en la oscuridad fallando en todos sus intentos.
Eran las 8:45 de la noche y solo se podían atisbar las televisiones prendidas de las casas contiguas a la secundaria, ni un alma circundante para asistir mi desgracia adolescente, nuevamente servía de puerquito para la banda del turno vespertino que a ultranza quería romperme mi madre por burgués y mamoncito, según las propias palabras del Paletas, mi Némesis barbilampiño, negro dieciocho añero, fornido y culero como el solo y por supuesto líder del 2º B.
Después de correr unos 200 metros en línea recta a la única salida posible entre la puerta de la secundaria y el amplio corredor formado por el marchar de las yuntas en la milpa pelona y terregosa de noviembre; Mis atacantes fueron multiplicándose y unificando criterios en una sola consigna: Rájale su pinche madre paletas! Gritaba la turba iracunda al tiempo que estesucharrocorrelon casi había alcanzado la gloria del cobarde, estaba a unos metros de una miscelánea en donde podría resguardarme del temporal putazero que me aguardaba.
Sin embargo al final del subterfugio me aguardaban dos ojetes más que sin pensarlo me cerraron el paso. Mis pies se amarraron violentamente dejando una muesca en la tierra, como reflejo natural reculé buscando otra salida posible, sin embargo al voltear pude ver por entre la polvadera como un sólido y compacto proyectil viajaba en slow motion directamente a mi cuerpo para depositarse gentilmente justo en medio de mis huevos.
UUUUUggggghhhh, musité lastimeramente al tiempo que mis rodillas se doblaban como aguasoles resecos por el sol, la piedra del tamaño de un puño cerrado había cumplido su cometido y detuvo mi graciosa huida.
Todo se torno nublado, un tímido chorrito de chis empezó a bajar accidentadamente por entre mis piernas, de pronto comencé a sentir el abrazante calor del putazo en los tanates y me fui enroscando como cochinilla negra tragando puños de tierra y pujando como si estuviera pariendo un chayote.
Ora si pinche burgués; te llevó tu puta madre, gritó un furibundo paletas con la respiración agitada por la persecución, solo alcance a ver su tenis Panam estrellarse una y otra vez en mi núbil jeta de quinceañero, la jauría de culeros lo imitó hasta dejarme completamente inconsciente. Cuando desperté estaba lleno de sangre, laceraciones severas, traumatismo cráneo encefálico (vergazo profuso en la tatema) tierra y escupitajos; sin zapatos y completamente adolorido; Cualquier semejanza con el nazareno (son of God) es mera coincidencia.
Después de un rato y de lavar mi honor con lágrimas lastimeras apareció Chano, fiel escudero y compañero de banca, el único amigo de a de veras que pude encontrar cuando mis papás cansados de mis desmadres adolescentes decidieran pasarme al turno vespertino para que se me quitara lo chingonsito. -Ya se fueron guey, ya vete antes de que regresen; Dijo Chano en voz baja al tiempo de que sacudía mi mochila boca abajo para extraer la caca de burro que mis agresores habían depositado dentro de mis inútiles escolares; Ora que llegues a tu casa dile a tu jefe que los demande guey, esta vez si se pasaron de madres bien gacho.
Nunca dije nada en mi casa y me la tragué como machito a pesar de que el abuso continuó hasta el tercer año de educación secundaria.
Les platico esto por que hace algunos días Chano en acto de buena voluntad y cumpliendo su promesa de la post infancia me hizo el gran honor de hacerme su compadre y justo ayer le bautizamos a su primer chilpayate, es triste que de la secundaria solo tenga recuerdos lastimeros gracias al bautismo de fuego de una horda de culeros que por un año y medio me hicieron ver mi suerte. Cabrones de casi 18 años en ese entonces, albañiles, huevones y mariguanas mal pedo, lo más granado del pueblo que solo cabían en el turno vespertino por que ya tenían muchos pelos en sus huevos suyos deyos. Ese fue mi castigo por rebelde y por anunciar con mucha anticipación mi deseo de no hacer la prepa y meterme a estudiar música, cosa que enfureció a mi jefecito y de escarmiento me la tuve que rifar a rajarme la madre con cuanto pendejo fuera posible.
Ya después con los años me volví grandote, pedote, peludo y cabrón, como nunca olvido una cara fui buscando sistemáticamente a cada uno de mis agresores juveniles para romperles su madre uno por uno, tarea que me llevó más de 15 años a excepción del paletas, que según dicen las malas lenguas un día se robó una chiva, el dueño enfurecido le metió un escopetazo con cartucho de grano se sal en una nalga, el Paletas mal herido llegó gritando como marrana atorada a su casa, su madre (la del paletas, no la de usted fino lector) decidió mandarlo al Distrito Federal un tiempo en lo que se calmaba el chiva-gate y de paso deshacerse de tan grande dolor de huevos. Nunca lo volví a ver.
Pues resulta que el día del Bautizo llegó un Domingo a las 12 del día, ahí estaba yo con mi cara de buen samaritano tratando de no masticar el puerco de cristo representado en la ostia, la iglesia de mi pueblo pletórica de ñoras con los pelos de sus cabezas aún húmedos seguramente por falta de tiempo, con las jetas brillosas de crema hind´s rosa, ataviadas de pantaloncito sastre y blusa blanca que dejaba atisbar sus chicheros negros descosidos del broche.
En la mejor tradición de los convites de mi pueblo, este se llevaría a cabo en la casa de los festejantes, una inmensa nave para engordar pollos, limpiecita y con el piso recién lavado, las paredes encaladas y adornadas con moños de yute azul y blanco hacía las veces de salón de usos múltiples para el bautizo.
Me gusta ser Padrino; Al padrino le dan todo el chupe disponible, le dejan la mesa de honor (horror) y al mole le ponen pechuga (en algunas culturas ponerle la pechuga al mole es símbolo inequívoco de respeto y buena voluntad) y lo mejor es que te puedes chingar el centro de mesa sin que la gente piense que eres naco o aprovechado.
Chano se mostraba feliz, iba de mesa en mesa sirviendo tequilas en vasito de unicel y echándose sendos hidalgos que lo hacían toser y cagarse de risa tímidamente ante la mirada de complicidad de su esposa Martita que cargaba a mi flamante y mal limpiado ahijado.
Después del bolo padrino y de bailar un chingo de piezas con mi vieja, hice mutis y me fui a chupar con mi Compadre y unos señores igual de pedotes que yo; después de varios tequilas y varios chistes colorados comencé a sentir el caluroso abrazo del alcohol, ese estupor amigable y cagadito que antecede a la franca pedota.
Todo transcurría en un ambiente de camaradería y parranda, observaba divertido como mi esposa bailaba en vivorita con otras ñoras provista de su sombrerito de cartón y un globo en cada mano (el venado, el venado) hasta que una figura humana clavada al fondo del recinto se atisbó por entre los hombros y cabezas del respetable. Mis ojos se hundieron en dicho personaje hasta que mi jodido disco duro mental halló un patrón de coincidencia mandando dicha información a mi maltrecho bulbo raquídeo.
En medio del sopor de mi borrachera tallé varias veces mis ojos con el canto de la mano izquierda, el personaje en cuestión platicaba con otro grupo de invitados y bebía pequeños sorbos de tequila sin advertir mi presencia.
Un chisguetazo de adrenalina recorrió mi cuerpo en segundos, mis pelos del morrillo se erizaron como perro con rabia y mi quijada se comenzó a trabar hasta empezar a rechinar los dientes con el hocico entre cerrado. No podía estar equivocado, el guey al fondo del salón era el Paletas.
Aún sorprendido de mi hallazgo y sin apartar la vista de mi Némesis adolescente, trague un profuso buche de tequila directo del pomo ante el regocijo de mis pedo-acompañantes que celebraron mi espontánea decisión emulando el acto con sus propios vasos.
Una vocecita dentro de mí cabeza me decía: Puto si no va y lo para de Culo (no se por que me hablaba de usted) -Horita vengo, le espeté a Chano tragando otro enorme buche de tequila a pico de botella.
Poco a poco comencé a acercarme al fondo del recinto agazapado como gato panzón en busca de una rata aún más gorda; Un collage de imágenes de vejaciones adolescentes en forma de película en blanco y negro invadían poco a poco mi cabeza a tiempo que avanzaba trabajosamente por entre los cuerpos y globos en forma de salchicha. Hábilmente oculté el pomo medio lleno atrás de mi espalda empuñándolo del cuello; era curioso descubrir a cada paso que mi agresor infantil no rebasaba ni el 1.60 de estatura… o ese guey se encogió o usted creció, decía la vocecita todavía hablándome de usted.
Me encontraba a escasos 3 metros de mi target cuando el Paletas en un reflejo instintivo volteó hacia mi, primero saludándome parcamente con la cabeza como se saluda a cualquier persona con la que se cruza una mirada, sin embargo un nuevo análisis lo hizo voltear nuevamente, sus ojos se clavaron en los míos y en cuestión de dos segundos pudo descubrir que el guey que tenía frente a el estaba a punto de romperle la madre.
Cuando quiso reaccionar era demasiado tarde, mi brazo completamente extendido hacia adelante depositó un certero botellazo justo en medio de su frente. Miles de pequeños cristales y un sonido seco como cuando le pegas a una barda invadieron el ambiente. Casi de inmediato un profuso chorro de sangre y tequila bañaron la camisa color pistache del Paletas que yacía en el piso apretando con la mano su herida y arrastrándose lastimeramente hacia atrás sin dejar de verme.
Ahora si culero…..haber….. Párteme mi madre!!!!!! Gritaba histérico este su charropederoviolento mientras mi zapato pisaba violentamente una y otra vez la cabeza del Paletas, que poco a poco se metía debajo de una mesa para abatir la lluvia de vergatanazos.
Después de los gritos y jalones de familiares y curiosos incluidos en la reyerta, un grupo de gentiles señores me sacaron de avioncito afuera de la casa, mi vieja estaba furiosa, Chano con cara de pendejo admiraba el cuadro dantesco trepado en una silla aún con su vasito de unicel en la mano, El paletas mal herido y con la dignidad maltrecha, abandono las instalaciones no sin antes mentarme la madre tímidamente y salir volando cuando lo corretee como 3 cuadras cuando me les solté a los gentiles caballeros que me custodiaban.
Desde entonces mi vieja se encabrona cada que se acuerda de este evento tan desagradable, mi compadre Chano no me habla y ya no chupo tequila en las fiestas.
La venganza es un plato que se come frío y su sabor es como el de una chela bien helada en el desierto. A pesar del repudio popular no me arrepiento; Desde entonces mi vieja se encabrona cada que se acuerda de este evento tan desagradable, mi compadre y comadre casi ni me hablan y ya no chupo tequila en las fiestas…. Total, quien iba a saber que La esposa de mi compadre Chano es hermana del Paletas.

